
Su armonía es perfecta y está conseguida mediante una acertada mezcla de notas acuáticas y de dulces afrutadas –como la uva moscatel– junto a la frescura de la piña y los cítricos. La sandía combina muy bien con las notas de fresia, jacinto y ylang-ylang. La calidez la proporciona el fondo amaderado y almizclado que recuerda el temperamento mediterráneo. Esta fragancia fue creada en 1995 por el nariz Alberto Morillas.